Un joven oropesino estaba escuchando la conversación de sus padres, mientras comían, cuando no se pudo aguantar más y exclamó:
- ¡Eso que has dicho es una chorrada, Papá!
- ¡Es de mala educación hablar con la boca llena, hijo!
- ¡También lo es hablar con la cabeza vacía!
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