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viernes, 1 de agosto de 2014

En clase de derecho

En clase de derecho retorcido, la profesora le pide a un alumno que diferencie entre crimen y castigo:
 - CRIMEN: Acostarse con la mujer de otro.
   CASTIGO: Con la tuya propia.

- ¿Estás de acuerdo, Eva?
- ¡No, seño! Es una novela del escritor ruso Fiódor Dostoyevski.
   

domingo, 27 de abril de 2014

¿Su tercera pregunta?

Un posible cliente, aunque luego renunció a ello, le preguntó a un abogado:
 - ¿Cuánto cobra por consultar?
 - ¡Cien euros por tres preguntas!
 - ¡Jope!... ¿Un poco caro, no?
 - ¡Puede ser!... ¿Su tercera pregunta?

    

martes, 22 de abril de 2014

Mucho menor que la de asesinato

En un juicio, el abogado al acusado:
 - ¿Mató usted a la víctima?
 - ¡No!
 - ¡Está bajo juramento!
 - ¡Lo sé!
 - ¿Y sabe cuál es la pena por perjurio?
 - ¡Sí!... ¡Mucho menor que la de asesinato!
   

domingo, 30 de marzo de 2014

No pude verle la cara

Un juicio por atraco, el abogado:                                     
- ¿Podría Vd. describirnos al ladrón?                                
- ¡Sí!... ¡Guapo y varonil, pero bizco!                              
- ¿Llevaba gafas, recuerda, señora?                               
- ¡No lo sé! ¡No pude verle la cara! 
                               
     

martes, 25 de marzo de 2014

En un manicomio

En un manicomio celebraban uno de los juicios más extraños de la historia judicial loquera. El abogado, un interno, a su testigo, interna, en presencia del señor juez, otro interno:
 - Usted tuvo dos hijos... ¿Me equivoco, señora?
La testigo: ¡No! ¡Totalmente exacto, letrado!
El abogado: ¿Recuerda cuántos fueron varones?
La testigo: ¡Sí, perfectamente! ¡Ni uno sólo!
El abogado: ¿Y alguno de ellos fue hembra?
La testigo: ¿Usted sabe restar, letrado?
El juez: ¡Conteste a la pregunta!
La testigo: ¡Las dos lo fueron, señoría!
El juez: ¡Váyase, ya, tranquila, señora! Sus hijas no pueden ser la víctima!
La testigo: ¿Porqué lo cree así, señoría?
El juez: ¡¡Porque el muerto era varón!!
La testigo: ¿Y porqué no puede ser hijo mío?
El Juez: ¡Está usted loca y me vuelve loco a mí!
La testigo: Perdone, pero usted ya lo estaba, señoría...
El Juez: ¡Voy a tener que arrepentirme de mi decisión!... ¿Se marcha o la mando encerrar?
El juez, al ver que la testigo no se movía de su sitio, le hizo una señal al alguacil y éste acudió, advirtiendo:
 - ¡Venga!... ¡Que se acabó el recreo!~~~ Y se los llevó a los TRES. El abogado les seguía, murmurando:
 - ¡Pero si yo no he hecho nada!... ¡Nada!

Al oír esto, los demás replicaron a coro:
 - ¡Sin agua, no sabemos!

   

lunes, 3 de marzo de 2014

Primera profesión

Un abogado, un arquitecto y un médico, discutían sobre cuál fue la primera profesión en el mundo. Empieza el médico:
 - Dios fue el primer médico puesto que supo separar una costilla de Adán, para crear a Eva.
Replica el arquitecto:
 - ¡Claro, claro!... Pero, antes, creó el Mundo, así que tuvo que ser, primero, un gran arquitecto.
Y el abogado corta diciendo:
 - ¡Ya!... ¿Y quién creó el primer caos de la Historia?
 

sábado, 15 de febrero de 2014

¿Te apetece?

Un buen día, alguien buen@, honest@ abogad@, oropesin@, amig@ mí@, me hizo una oferta, preguntándome lo siguiente:
 ~ ¿Te apetece tomar esta naranja?... ¡Te la cedo, si aceptas!
Pensé que se trataría de algo muy sencillo pero, me llevé una gran sorpresa, cuando intenté coger la fruta y mi amig@ la retiró bruscamente, diciéndome, con cierto aplomo:

 ~ ¡Sí, sí!... Pero, primero, debes firmar... ¡Aquí!
Y me mostró un escrito que, aún, recuerdo y en el que pude leer y leí:
"Mediante este acto, yo, Fulan@ Perengan@ (El/la amig@ mí@), voluntariamente y de forma expresa, cedo a Mengano Zutano (Éste soy yo. No quiero escribir mi verdadero nombre, para que no me identifiques por las calles de Orpesa y me obligues a revelarte la identidad de este/a amig@), para su propio uso y disfrute, sin ninguna restricción, todos mis derechos sobre la naranja que le entrego en este solemne acto, en todas sus partes o partículas y en todo cuanto le fuere inherente, incluyendo la corteza, la pulpa, el jugo, las pepitas y todo cuanto de ella se extrajese o manipulase, quedando bien entendido que se le otorga, mediante este invento gráfico, plena capacidad para olerla, chuparla, morderla, cortarla, freírla o congelarla, así como para ejercitar cualquier otra posible y futura acción, facultándole, asimismo, para cederla a un tercero, cuarto, quinto, sexto o séptimo (excluyendo el de caballería), si los hubiere, en su totalidad o en parte, con o sin pulpa, con o sin amabilidad, cortesía, etc. Para que, así, conste y a los efectos oportunos, firmamos este contrato de cesión, en Orpesa del Mar (Castellón), a 12-12-2012" (Población y fecha ficticias, por lo que ya he comentado, antes [Nadie sabrá nunca dónde y cuándo lo firmamos])
Nada más salir de mi asombro y después de firmar, cogí la fruta y le dije:
 ~ La Universidad hizo de ti un/a precavid@. ¡Nadie podrá pillarte desprevenid@, ahora!
 ~ ¡Ah, lector/a!... ¡Qué cosas! ~ Y, por cierto... ¡La naranja estaba riquísima!... ¡No es chunga!... ¡Sólo mofa!... ¡O cachondeo, si te empeñas! ~ Pero más vale naranja en mano, que ciento volando... ¿O no?... ¡Estos oropesin@s!... ¡Y sus cítricos!