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domingo, 17 de agosto de 2014

Hay ciertas cuestiones

Hay ciertas cuestiones que todos deberíamos saber:
 - ¿Gana, el de Ghana?
 - Si juega mejor... ¡Sí!
 - ¿Hay honduras en Honduras?
 - Como en cualquier otra parte... ¡No más!
 - ¿Es rica la costa de Costa Rica?
 - Por algunos sitios, más que por otros.
 - ¿Sudan los de Sudán?
 - ¡Pues, sí!... ¡Y más que en otros sitios!
 - ¿Pa’qui están los de Pakistán?
 - ¡Pa’ estar allí!... ¡Pa’que no sea un desierto!
 - ¿Irán los de Irán?
 - ¡Irán, si les dejan!... ¡Si no, no irán!
 - ¿Son chicos, los checos y chicas las checas?
 - ¡Ni más ni menos que cualquiera!
 - ¿Comen suizos los suizos?
 - Los que lo desean... ¡Sí!... ¡Los otros, no!
   Y no me preguntes más...

   ¡Que me cansas más que los de Kansas! 
    

domingo, 27 de julio de 2014

¿Vendiste ya el coche?

Se encuentran dos antiguos amigos:
 - ¿Has vendido ya tu viejo coche?
 - Nadie me lo quiso comprar. ¡Con más de cien mil kilómetros!
 - Ve al taller y que los manipulen. Que los dejen en la mitad.
A las tres semanas se ven otra vez:
 - ¿Vendiste ya el coche, Pedro?
 - ¡NO!... ¡Que va! ~ ¡Con el arreglo, de ninguna manera, tú!
 - ¿No te cambiaron los kilómetros, como te aconsejé?
 - ¡Sí, claro! Por eso, ahora, con 37.000 kms. ¡Me lo quedo yo!

   

domingo, 20 de julio de 2014

No tiene huevos

En una familia, una abuela atrevida, lo solucionaba todo de un modo muy sui-géneris:
 - Falta una brocha para pintar...
 - ¡Córtale la barba al abuelo!
 - Hace falta un pincel...
 - ¡Córtale el bigote a tu padre!
Un día, el nieto encuentra a su abuelo, escondido en el desván y le pregunta:
 - ¿Qué haces, ahí, tan callado, abuelito?
 - ¡Calla, niño!... ¡O habla más bajo!... Que la abuela quiere hacer tortilla esta noche y sé que no tiene huevos...

    

martes, 27 de mayo de 2014

Un lío oropesino

Acertijo o adivinanza oropesina... ¡O casi!
 - ¿Con qué otro animal relacionarías a éstos?
    ~ Águila, buitre, cabra, camello, cordero, delfín, flamenco, ganso, gorila, gusano, liebre, lince, loro, pulpo, rata, topo...

Un momento de silencio, pensando, y...
 - ¡Tela, tú!... ¡Muchos son!... ¿No?
 - ¿No lo has adivinado? ¿Te doy alguna pista?
 - ¡Dámela, venga!... ¡Si no me cobras por ello, claro!
 - El macho puede ser un tigre, un gallina, una hiena o un burro... ¡Incluso mariposa! Y, si es cabrón... ¡Ni te cuento!
 ~ Y, la hembra, puede ser cotorra, vaca lechera, víbora o zorra. Y, si es una cochina... ¡Apagamos y nos vamos! Pero, si resultase mona, ya sería... ¡Otra cosa!... ¿No te parece? ~ ¿Convienes en ello, conmigo, colega?

 - ¿Con quién dices?... ¿Quién es Vienes?
 - ¿Quiénes vienes?... ¿Será quiénes vienen, no? ~ ¿Pero de quiénes hablas, tú?
 - ¡Me estás haciendo un lío oropesino!... ¿Lo sabes?
 - ¡Claro!... ¡Si te lo estoy haciendo yo mismo!

   

lunes, 12 de mayo de 2014

Limpiar los huevos

Dos hermanas ancianas suben a un tren, sin pagar, cuando viene el revisor:
 - ¿Billetes, por favor?
 - ¡No tenemos dinero para pagar! Vamos al mercado, a vender estos huevos.
 - ¡Se los compro, ahora!... ¡Así, ya podrá pagarme!
La anciana se los da y, al verlos, el revisor exclama:
 - ¡Están muy sucios, señora!
La anciana gira su mirada, buscando a su hermana y, al verla, le pide:
 - ¡María, dame un trapo!... ¡Que le voy a limpiar los huevos al revisor!
   

martes, 6 de mayo de 2014

¿Tú me podrías curar las almorranas?

En una sala de espera, estaban una parejita y un ancianito. Ella le dice a su novio:
 - ¡Ay, cómo me duele esta muñeca!
El joven le da un beso en su muñeca y le dice:
 - ¿Y, ahora, te duele?
 - ¡Ya, no!... ¡Tus besos son medicinales!
 - ¿Qué más te molesta, mi amor?
 - ¡Este codito!... ¡Me tiene harta!
Le da otro beso en el codo que le había señalado y le pregunta:
 - ¿Qué tal tu codo, ahora, cariño?
 - ¡Ya no me duele!... Estoy curada, gracias a tus besos milagrosos.
El ancianito, asombrado por lo que estaba viendo y oyendo, consultó:
 - Perdona, chaval, pero... ¿Tú me podrías curar las almorranas?
   

martes, 25 de marzo de 2014

En un manicomio

En un manicomio celebraban uno de los juicios más extraños de la historia judicial loquera. El abogado, un interno, a su testigo, interna, en presencia del señor juez, otro interno:
 - Usted tuvo dos hijos... ¿Me equivoco, señora?
La testigo: ¡No! ¡Totalmente exacto, letrado!
El abogado: ¿Recuerda cuántos fueron varones?
La testigo: ¡Sí, perfectamente! ¡Ni uno sólo!
El abogado: ¿Y alguno de ellos fue hembra?
La testigo: ¿Usted sabe restar, letrado?
El juez: ¡Conteste a la pregunta!
La testigo: ¡Las dos lo fueron, señoría!
El juez: ¡Váyase, ya, tranquila, señora! Sus hijas no pueden ser la víctima!
La testigo: ¿Porqué lo cree así, señoría?
El juez: ¡¡Porque el muerto era varón!!
La testigo: ¿Y porqué no puede ser hijo mío?
El Juez: ¡Está usted loca y me vuelve loco a mí!
La testigo: Perdone, pero usted ya lo estaba, señoría...
El Juez: ¡Voy a tener que arrepentirme de mi decisión!... ¿Se marcha o la mando encerrar?
El juez, al ver que la testigo no se movía de su sitio, le hizo una señal al alguacil y éste acudió, advirtiendo:
 - ¡Venga!... ¡Que se acabó el recreo!~~~ Y se los llevó a los TRES. El abogado les seguía, murmurando:
 - ¡Pero si yo no he hecho nada!... ¡Nada!

Al oír esto, los demás replicaron a coro:
 - ¡Sin agua, no sabemos!

   

lunes, 10 de marzo de 2014

EQUÍVOCO

Un joven fue a Madrid y, sabiendo que su novia necesitaba unas gafas, vió, en una óptica, la ocasión de comprarle unas buenas, bonitas y baratas. Entró en el establecimiento y, después de ver unas cuantas, escogió las que mejor le parecieron. La dependienta se las envolvió y, él, pagó la cuenta, pero, al salir, en lugar de coger la caja con las gafas, se llevó otra muy parecida que había al lado y que contenía unas bragas que, seguramente, alguna clienta de las que había en la tienda, se acababa de comprar. El chico no se dio cuenta de la equivocación, se fue directamente a correos y le envió la caja a su novia, junto con una carta. Tres días después, la novia recibió el paquete y, extrañada por su contenido, leyó la carta que decía:
"Querida Marta:

Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo con las otras que tenías y, éstas, son cosas que deben cambiarse, de vez en cuando. Espero haber acertado con el modelo. La dependienta me dijo que se trataba de la última moda y me enseñó las suyas, que eran iguales. Entonces, yo, para ver si resultaban cómodas, cogí y me las probé, allí mismo. No te puedes ni imaginar cómo se rió la dependienta, porque estos modelos femeninos, en los hombres, quedan muy graciosos y más en mí, que, como sabes, tengo unos rasgos muy masculinos. Le pedí, a una chica, muy parecida a ti, y que estaba allí, mirándome, que se quitara las suyas y se las pusiera, para que yo pudiera ver el efecto que hacían en ella. La jovencita estaba encantadora, así que me decidí y te las compré.

Póntelas y enséñalas a tus padres, a tus hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a ir con las viejas y más, ahora, que has estado algún tiempo sin llevar puestas ningunas. Usalas para salir a la calle y verás como, todo el mundo, notará que las llevas.

Si te estuvieran pequeñas... ¡Dímelo! Te las cambiaría para que no te dejasen señal cuando te las quitaras. Ten cuidado de que, tampoco te estén grandes, no sea que vayas andando y se te caigan. Llévalas con cuidado y, sobre todo, no vayas a dejártelas por ahí y las pierdas, que tienes la costumbre de llevarlas en la mano, para que todos vean tus encantos. En fin, para qué te voy a decir nada más. Estoy deseando vértelas puestas. Me estoy imaginando, ahora, lo sexi que pueden hacerte parecer.

Creo que, éste, es el mejor regalo que podría hacerte... ¿Convienes, en ello, conmigo? ~ ¡Un beso! Manuel."
 

lunes, 3 de marzo de 2014

¡Negro estoy!

Cuando llegué, de La Riba y por primera vez, a Madrid, un policía de tráfico me dió el alto, en una concurrida plaza del centro de esa capital:
 - No puede cruzar, ahora, buen hombre... ¿No ve que está en rojo?

 - ¿En rojo, yo? Pues debe ser del sofoco... Por estos calores y la agitación MASIVA. ¡Que, no, más IVA, señor guardia!
 - ¡El semáforo, paleto, el semáforo!... ¡Espere ahí, a que se ponga verde! Y, por cierto, que sepa que aún no se ha inventado el IVA... ¡Todavía vamos por el IGTE!... ¡Que no se entera usted, palurdo!
No entendí ni papa, pero esperé y... ¡Mucho rato, además! Hasta que, a la media hora, o un poco más, me cansé de aguardar mi turno, en vano, así que le pregunté al de uniforme:
 - ¿Y los viejos de mi pueblo, cuándo pasan, oiga?
 - ¡Ahora que está verde!... ¡Venga!
 - ¿Verde?... ¡Negro estoy, ya, señor guardia!
Cuando llegué a casa de mi hija, se lo conté todo, todo y todo... ¡O más! Le dije:
 - ¡Hija!... ¡Me han tomado por un viejo verde!

 

jueves, 27 de febrero de 2014

La dueña del inmueble

Un hombre y una mujer acordaron mantener relaciones sexuales por quinientos euros, los cuales le serían enviados a ella, por la secretaria de él, a través de un cheque bancario. Para que ésta no se enterara del asunto, quedaron en aparentar que el pago correspondía al alquiler de un apartamento, pero, en su oficina, el señor decide mandar sólo trescientos, en lugar del precio pactado y le escribe, justificándose así:

Estimada Señora:
Le envío 300 €, en vez de los 500 que quedamos, por el pago del piso que alquilé, pues le pedí algo de mayor calidad:
1º... Esperaba un apartamento sin estrenar.
2º... Contaba con que tuviera calefacción.
3º... Quería algo pequeño y resultó ser muy grande.
Resumiendo: Me encontré con lo contrario de lo que le solicité, estaba usado, era frío y excesivamente espacioso.
Atentamente, Sr. Inconforme.

 
Al recibir la carta, la dama le respondió:

Estimado caballero:
Le devuelvo su dinero, pues, en verdad, no lo necesito y quiero puntualizar, con referencia a lo que me escribe, que usted debería saber lo siguiente:
1º... Que, un apartamento tan bonito, es difícil encontrarlo sin estrenar.
2º... Que es de suponer que usted no supo encender la calefacción, pues la tenía.
3º... Que yo no tengo la culpa de que usted no llevase suficiente mobiliario para llenar el apartamento.
Resumiendo: La defraudada soy yo.
Atentamente, La dueña del inmueble.
 

sábado, 22 de febrero de 2014

Puede acompañarle

Una persona escribió a un hotel en el que quería pasar una pequeña temporada, acompañado por su perro y, por eso, quiso asegurarse de que le aceptarían al animal, antes de efectuar la reserva de una pequeña habitación para los dos. A los tres días, recibió la siguiente respuesta:

"Estimado señor: Según mi larga experiencia en este negocio de la hostelería, hasta el presente, nunca he tenido que llamar a la policía para que se ocupara de un perro borracho que me estuviera destrozando el mobiliario, en plena noche. Ningún perro me dio, jamás, un cheque sin fondos, ni produjo un incendio por dejar el pitillo encendido sobre una manta o sobre una colcha. Mi relación con ellos ha sido impecable, por lo que puedo asegurarle de que su perro será bien recibido en este hotel.
Por otra parte, le comunico que, si su perro me ofrece suficientes garantías sobre usted y su correcto comportamiento, también aceptaremos que pueda, si lo desea, acompañarle."

 

miércoles, 19 de febrero de 2014

¡Mañana te sueltan!

Una oropesina llegó a la prisión para visitar a su marido, quien había sido sentenciado a 40 años de cárcel. Entró en la sala de visitas, lo abrazó y exclamó, con lágrimas en los ojos:
 - ¡No sé qué vamos a hacer estos cuarenta años próximos!
Y el esposo intentó consolarla, respondiendo:
 - ¡Cariño! ¿Qué podemos hacer? ¡Así están las cosas!
 - ¡Bueno! Pero hablé con el juez que lleva tu caso y...
 - ¿Y qué te dijo?
 - Pues me dijo que, por cada vez que "lo hiciera con él, voluntariamente"... ¡Te rebajaría medio año de cárcel!
 - ¡Qué desgraciado, ese inmoral... ¡Abusador!! ¿Y, tú, qué le contestaste, mi vida?
 - ¡Da igual eso, ahora, mi amor! ~ Lo importante es que... ¡Mañana mismo te sueltan! ¿No es maravilloso?

 

sábado, 15 de febrero de 2014

¿Te apetece?

Un buen día, alguien buen@, honest@ abogad@, oropesin@, amig@ mí@, me hizo una oferta, preguntándome lo siguiente:
 ~ ¿Te apetece tomar esta naranja?... ¡Te la cedo, si aceptas!
Pensé que se trataría de algo muy sencillo pero, me llevé una gran sorpresa, cuando intenté coger la fruta y mi amig@ la retiró bruscamente, diciéndome, con cierto aplomo:

 ~ ¡Sí, sí!... Pero, primero, debes firmar... ¡Aquí!
Y me mostró un escrito que, aún, recuerdo y en el que pude leer y leí:
"Mediante este acto, yo, Fulan@ Perengan@ (El/la amig@ mí@), voluntariamente y de forma expresa, cedo a Mengano Zutano (Éste soy yo. No quiero escribir mi verdadero nombre, para que no me identifiques por las calles de Orpesa y me obligues a revelarte la identidad de este/a amig@), para su propio uso y disfrute, sin ninguna restricción, todos mis derechos sobre la naranja que le entrego en este solemne acto, en todas sus partes o partículas y en todo cuanto le fuere inherente, incluyendo la corteza, la pulpa, el jugo, las pepitas y todo cuanto de ella se extrajese o manipulase, quedando bien entendido que se le otorga, mediante este invento gráfico, plena capacidad para olerla, chuparla, morderla, cortarla, freírla o congelarla, así como para ejercitar cualquier otra posible y futura acción, facultándole, asimismo, para cederla a un tercero, cuarto, quinto, sexto o séptimo (excluyendo el de caballería), si los hubiere, en su totalidad o en parte, con o sin pulpa, con o sin amabilidad, cortesía, etc. Para que, así, conste y a los efectos oportunos, firmamos este contrato de cesión, en Orpesa del Mar (Castellón), a 12-12-2012" (Población y fecha ficticias, por lo que ya he comentado, antes [Nadie sabrá nunca dónde y cuándo lo firmamos])
Nada más salir de mi asombro y después de firmar, cogí la fruta y le dije:
 ~ La Universidad hizo de ti un/a precavid@. ¡Nadie podrá pillarte desprevenid@, ahora!
 ~ ¡Ah, lector/a!... ¡Qué cosas! ~ Y, por cierto... ¡La naranja estaba riquísima!... ¡No es chunga!... ¡Sólo mofa!... ¡O cachondeo, si te empeñas! ~ Pero más vale naranja en mano, que ciento volando... ¿O no?... ¡Estos oropesin@s!... ¡Y sus cítricos!