Dos hermanas ancianas suben a un tren, sin pagar, cuando viene el revisor:
- ¿Billetes, por favor?
- ¡No tenemos dinero para pagar! Vamos al mercado, a vender estos huevos.
- ¡Se los compro, ahora!... ¡Así, ya podrá pagarme!
La anciana se los da y, al verlos, el revisor exclama:
- ¡Están muy sucios, señora!
La anciana gira su mirada, buscando a su hermana y, al verla, le pide:
- ¡María, dame un trapo!... ¡Que le voy a limpiar los huevos al revisor!
- ¿Billetes, por favor?
- ¡No tenemos dinero para pagar! Vamos al mercado, a vender estos huevos.
- ¡Se los compro, ahora!... ¡Así, ya podrá pagarme!
La anciana se los da y, al verlos, el revisor exclama:
- ¡Están muy sucios, señora!
La anciana gira su mirada, buscando a su hermana y, al verla, le pide:
- ¡María, dame un trapo!... ¡Que le voy a limpiar los huevos al revisor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario