- ¡Abuelo!... ¿Cuál es tu última voluntad? - Que me quemen y esparzan mis cenizas por las casas de las mujeres que amé. - ¿Y por qué ese deseo, abuelo? - Porque será el último polvo que les eche... ¡A todas!
- Nunca conseguiré quitarme de la
cabeza, la última frase del difunto de mi hermano, que era, para mí, un
inestimable compañero de faena. - ¿Y cuál fue? - Me dijo: "¡No me quites la escaleraaaaa!"
Un oropesino le confiesa a su mejor amigo: - ¿Qué haría para matar a mi mujer, pareciendo un accidente? - ¡Sexo y sexo de madrugada y por la mañana, un polvo al mediodía, dos o tres por la tarde y varios por la noche! - ¿Crees que, sólo con eso, ya se morirá? - ¡No hay quien lo aguante, más de un mes, hombre! Al mes siguiente, se encuentran y el del consejo le pregunta: - ¿Qué?... ¿Hiciste, ya, lo que te dije, con tu mujer? - ¿No ves mis ojeras? ¡Estoy hecho polvo! ¡No puedo más! - ¿Y, a ella, qué le pasó? - Ella está más alegre que unas castañuelas... ¡Si supiera que, pronto, la va a palmar!
Se muere su madre por accidente en pleno viaje turístico por Jerusalem y la mujer le plantea al marido: - La enterraremos aquí mismo... ¿No? - ¡De eso nada!... He leído que, hace mucho tiempo, enterraron aquí a uno y... ¡Resucitó a los tres días!
En esta vida, todos, te critican por todo... Te critican si eres flaco o si eres gordo. Tanto si eres simpático, como antipático. Si eres tímido, como si eres extrovertido. Si dices verdad, como si eres mentiroso. Si eres feo, como si eres guapo. Si eres bueno como si eres malo. Si eres decente o si eres pervertido. ¡Te critican por todo, todo y todo!... ¡O más! Si vives, todos te criticarán, pero, si mueres, dirán: ¡Qué bueno era, qué guapo, qué listo, qué simpático!