En una familia, una abuela atrevida, lo solucionaba todo de un modo muy sui-géneris:
- Falta una brocha para pintar...
- ¡Córtale la barba al abuelo!
- Hace falta un pincel...
- ¡Córtale el bigote a tu padre!
Un día, el nieto encuentra a su abuelo, escondido en el desván y le pregunta:
- ¿Qué haces, ahí, tan callado, abuelito?
- ¡Calla, niño!... ¡O habla más bajo!... Que la abuela quiere hacer tortilla esta noche y sé que no tiene huevos...
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