En una zapatería, una mujer le regañaba a su marido por haber
consentido que un cliente se llevara un par de zapatos, sin
pagar, con la mera promesa de volver con el dinero, más tarde:
- ¿No te das cuenta de que luego, no vendrá, como dijo?
- ¡Sí, vendrá y me pagará!... Le he puesto, en la caja, dos derechos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario